Abuelas y abuelos son quienes, primordialmente, mantienen vivos saberes ancestrales y oficios de la nostalgia.

Cocineras tradicionales, sastres, organilleros, afiladores, el vendedor de obleas y camotes, las tamaleras, las y los que venden elotes, las tejedoras indígenas, las costureras, tortilleras, etc., son guardianes de la memoria y representantes de nostálgicos oficios que están en peligro de extinción.

Algunos más han desaparecido totalmente, y hoy solamente son recordados por nuestros abuelos y abuelas.

Hay oficios de la nostalgia que aún podemos encontrar como el vendedor de paletas, el bolero o el reparador de máquinas de escribir, porque se niegan a desaparecer, pero no hay incentivos para seguir desempeñando sus actividades como ocurre en algunos países.

¿Quién de niño no ha salido corriendo detrás del triangulo, famoso instrumento que hace sonar el vendedor de obleas y barquillos para llamar la atención de los futuros clientes?

Si continuamos comprando una oblea o acudimos al sastre o al carpintero, seguiremos manteniendo vivas estas expresiones de la cultura popular, señala Marcos López, quien se dedica al oficio de afilador.

La mayoría de estos oficios se trasmite de generación en generación, gracias a las abuelas y abuelos.

De otros, hoy solamente queda su recuerdo.

FOTOS: SILVIA CHAVELA RIVAS