Antonio Pacheco, originario de  Santa Catarina Juquila, Oaxaca, ciudad de turismo religioso, propone, para la difusión en redes sociales de Sol de agosto, una imagen de contundente vigencia: “Por si no tienen Netflix, Spotify ni YOUTUBE, está el libro a un precio accesible, 150 pesos”.

Vecino del municipio de Santa María Coyotepec, en los Valles Centrales,  Antonio Pacheco Zárate entrega al lector para los últimos días del año 2020, de feroz signo, la singular escritura que emerge con luz propia, donde la fantasía fluye de la mano de una descarnada realidad, que se integra a la narración del relato pero evita pasar por capillas literarias, el territorio de los capitanes de las letras; con prólogo de César Rito Salinas, quien, desde el Istmo de Tehuantepec, festeja la publicación del nuevo autor en la narrativa de Oaxaca.

Dentro de la emergencia sanitaria COVID-19, diez meses de pura apretada angustia, fragilidad, el tiempo en las poblaciones conurbadas corre de otra forma, a veces lento, muy lento; otras, tan acelerado que quien lo percibe tuviera a un abrir y cerrar de ojos el regreso al campo; con Sol de agosto, Pacheco logra “poner el libro sobre la mesa” dentro de la variada tradición editorial en la capital del estado.