“Junto a lo que andando, el tiempo, sería el parque conocido como Paseo Juárez-El Llano (y que en tiempos de la Colonia era conocido como Llano de Guadalupe), reposa este conjunto construido a partir de 1664”.

De acuerdo con el libro “Templos históricos de Oaxaca”, editado en 2004 por el Ayuntamiento de Oaxaca, junto a ese inmueble hay un antiguo árbol, un higo del Valle plantado entre 1812 y 1813 por José María Morelos y Pavón.Este conjunto fue construido en 1664.

En ese año, los vecinos erigieron una ermita en lo que entonces eran los linderos de la ciudad. El capitán Bartolomé Ruiz y el filántropo Manuel Fernández Fiallo contribuyeron en el mismo siglo XVI para ampliar la sencilla ermita y hasta añadirle varias celdas y oratorio a fin de que sirviera como hospital y convento.

El templo fue puesto bajo la protección de la Virgen de Guadalupe, y en ese sentido lo dedicó el obispo Bartolomé de la Cerda Benavente y Benavides en 1650, pero sólo siete años más tarde consiguieron los patrocinadores obtener para el santuario una copia de la imagen de la Guadalupana, que les cedió el obispo Alonso Cuevas.

En el templo de Nuestra Señora de Guadalupe está la imagen de esta Virgen, la cual Morelos hizo sacar en procesión, todo a raíz de un incendio que hubo en el siglo XVII (1665), en el que se quemó el retablo, pero no la imagen, por lo que se le considera desde entonces como muy milagrosa.

Por cierto, al año siguiente, cuando los efectos del siniestro fueron borrados, un temblor volvió a dañar el santuario.

La Parroquia de la Virgen de Guadalupe es, en esta línea, un referente e hito de la arquitectura de la ciudad capital de Oaxaca, hallado en inmediata cercanía del Parque céntrico Benito Juárez.

El templo y ex convento de nuestra señora de Guadalupe fue construido en el año 1644, y a lo largo de su historia se puede destacar la manera en que fue sede de muchas actividades, iniciativas, y acciones nobles, orientadas a ayudar a los habitantes del lugar.

En el año 1650 fue remodelada y convertida en templo en honor a la Virgen. En ese entonces, la orden religiosa fundó un centro asistencial donde se impartía educación primaria. En 1707 el templo fue terminado y postulado formalmente como convento.

Un siglo después, en 1807, fue construida la reconocida y pintoresca capilla de Belem. Con el paso de los años, el centro asistencial adquirió, increíblemente, la categoría de hospital, que fue clausurado en 1820 ya sin estar en condiciones de funcionar como centro de salud. Sin embargo, en 1862 y por dos años, la administración del estado instaló en los espacios del actual templo, un hospital civil.

La apariencia que se aprecia actualmente es el resultado de la reconstrucción edilicia realizada hacia 1884.

La historia nos muestra un conjunto de sucesos de relevancia que, puestos en contexto, pueden ser comprendidos desde diferentes perspectivas.

En este caso, la institución eclesiástica ofició como un importante actor dentro del espacio público y cumplió un rol como sitio fundamental para el desarrollo de la ciudad.