El Presidente de la República utilizó la figura legal de los decretos para modificar el estatuto de las vedas existentes sobre 40 por ciento de las cuencas del país, que contienen 55 por ciento de las aguas superficiales de la nación.

Esto permitirá que el líquido sea concesionado hasta por 50 años a la industria minera, el fracking y la extracción de hidrocarburos, ya que gran parte de esas cuencas coinciden con los sitios donde se prevén esas actividades, alertó la organización Agua Para Todos.

Y es que de acuerdo con Pedro Moctezuma, las vedas que recién se levantaron se ubican en zonas donde está prevista la actividad energética, como en la cuenca San Fernando Soto La Marina, en Tamaulipas y Nuevo León.

Sumado a ello, los decretos desconocen las garantías de los pueblos indígenas puesto que se prevé que las concesiones de recurso se den hacia las zonas urbanas, a costa de los derechos de núcleos agrarios y se pone en riesgo el derecho humano al agua de las comunidades rurales.

Entre los decretos protegen de la sobrexplotación a las cuencas destaca el caso del Papaloapan (Oaxaca, Puebla y Veracruz), en donde la firma ENERSI Generación SA de CV., intenta construir una hidroeléctrica en la subcuenca del río Usila, pese a la negatividad de comunidades agrarias de la Cuenca de Oaxaca.

Para los opositores del proyecto, esto significa una amenaza al equilibrio ambiental en los bosques de la Chinantla.