Con información original de El Financiero

Ciudad de México, 23 enero.- Aunque comúnmente se asocian a problemáticas como pobreza o conflictos bélicos, el número de personas desplazadas de su lugar de origen y refugiados incrementará considerablemente, como resultado del cambio climático y la crisis ecológica que enfrenta el mundo, así lo indica el especialista Martiniano Rodríguez Sánchez.

“A pesar de que tenemos el conocimiento y la evidencia clara de que nuestro planeta tiene fecha de caducidad, de no atender e implementar medidas extremas para combatir el cambio climático, la problemática irá escalando a otros rubros, podría convertirse en una crisis humanitaria y dejar consecuencias en otros ámbitos para todos los gobiernos”, explica.

“Actualmente vemos cómo el fenómeno de la migración por razones como la inseguridad o pobreza afectan a millones de familias. No solo en México, la migración es algo que se vive en todas partes del mundo. Cuando los recursos naturales comiencen a escasear o cuando las regiones dejen de ser habitables, quienes residan en esos espacios deberán buscar otros lugares para vivir y la realidad es que ni los gobiernos, ni el mundo, está preparado para un fenómeno en el que miles de personas tienen la necesidad de desplazarse hacia otros puntos en busca de su supervivencia”, señala Martiniano Rodríguez Sánchez.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), también ha externado su preocupación, al indicar que siniestros como incendios forestales, el incremento del nivel del mar, inundaciones, la destrucción de cultivos, entre otros fenómenos, son el claro ejemplo de que el cambio climático avanza a un ritmo irreversible y se ha visto cómo ha sido difícil frenar sus consecuencias e impacto en las sociedades.

“Si bien la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), tiene muchos años dirigiendo sus esfuerzos para ayudar a personas desplazadas por conflictos bélicos, no se ha trazado una verdadera línea de trabajo y acción para atender a sociedades afectadas por los efectos del cambio climático, por lo que es urgente el hacer ajustes e incluso reformar normativas para todos los gobiernos, con un enfoque mucho más consciente y activo en la materia”, precisa.

El pasado 20 de enero, la ONU admitió un fallo ante el Comité de Derechos Humanos, en el que señala como una acción “ilegal” cuando los Gobiernos deciden regresar a sus países de origen a aquellas personas que solicitan refugio, aún cuando tienen el conocimiento de que sus vidas pueden peligrar por la crisis climática.

De acuerdo con Martiniano Rodríguez Sánchez, esto es un precedente importante y un punto de inflexión legal, que dará paso a que organizaciones, activistas y defensores de los derechos humanos apelen por la protección, integridad y salvaguarda de las personas cuyo bienestar ha sido vulnerado o amenazado a consecuencia del calentamiento global.

“No hay que desestimar las consecuencias que traerá para el planeta y la humanidad el cambio climático. Así como estamos siendo testigos de la extinción de especies de flora y fauna o de la devastación y destrucción de ecosistemas como hasta ahora los conocíamos, es altamente probable que dentro de muy poco comencemos a ver los estragos de esta problemática en nuestras sociedades”, puntualiza.