La EAT consiste en difundir o reforzar prácticas agroecológicas, principalmente entre los beneficiarios de PpB, implicando con ello mejora de productividad y promoción de sistemas locales de producción y consumo de alimentos sanos, nutritivos, resilientes, competitivos y socialmente responsables, basado en sistemas que aprovechan el conocimiento milenario de los campesinos.

Se desarrolla en 23 regiones de la República, desde la península de Yucatán hasta la Sierra Tarahumara, y se apoya en el trabajo de técnicos agroecológicos y sociales.

Un punto nodal de la estrategia de acompañamiento técnico es el diálogo de saberes pues integra en el trabajo en la parcela los conocimientos, recursos y prácticas de los productores junto con desarrollos científicos y tecnológicos.

Los jóvenes becarios participan en una parte de las regiones del programa, en 11 estados de la República del sur sureste, fundamentalmente en territorios indígenas de Guerrero, Chiapas, Oaxaca e Hidalgo (las demás entidades son Michoacán, Veracruz, Puebla, Yucatán, México, Guanajuato y Jalisco).

Son aprendices que trabajan de la mano con sus tutores y reciben asesoría permanente de los técnicos de PpB, además de contar con el acceso a una plataforma de capacitación, dispuesta específicamente para ellos, la cual involucra 22 módulos de aprendizaje divididos en temas agroecológicos, sociales y de política pública.

Estos jóvenes tienen en promedio 22 años de edad, cuentan en su mayoría con educación primaria o secundaria y viven en 230 municipios rurales; 82 por ciento son indígenas y 65 por ciento son mujeres.

Algunas de las prácticas que aprenden y realizan son diagnóstico de salud de los suelos, elaboración y aplicación de bioinsumos, uso de microorganismos, elaboración de compostas, detección y mitigación de plagas, inoculación de semillas de maíz y manejo poscosecha.

El programa cuenta con una coordinación interinstitucional, con un convenio de colaboración administrativa y técnica con el Inifap; con la colaboración de la Secretaría de Educación Pública, con sistemas de educación a distancia, y con el apoyo del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), en organización de asambleas en territorios indígenas.

Asimismo, las secretarías de Medio Ambiente y Bienestar tienen una corresponsabilidad en la transición agroecológica; la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) aporta especialistas en biodiversidad, y hay una coordinación con Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) para el pago de precios de garantía de los productores insertos en la EAT.