En 100 años desaparecieron de Oaxaca pequeñas industrias manufactureras, fábricas, comercios y minas. Además, se dejaron de sembrar productos vegetales de gran calidad que incluso fueron certificados para la exportación.

Fábricas de algodón, de jabón, de cigarros, de calzado, de sombreros de pelo y lana, casas de exportación de metales preciosos, café y pieles, lana, cacao, cera, añil y maderas finas, entre otros productos, lograron que Oaxaca viviera un auge económico que encontró su mayor impulso durante el porfiriato. De esa producción, hoy no queda nada.

De acuerdo con los investigadores Gildardo Gómez, Manuel Esparza y Francie R.Chassen, autores de “Sobre la situación económica del estado”, “El boom minero, el auge económico y la crisis” y “Desarrollo agrícola e industrial del estado”, las escasas vías de comunicación y la desaparición del ferrocarril fueron algunas de las causas de la decadencia, amén de la crisis que sufrió el país en 1907. Según esto, de entonces a la fecha, Oaxaca perdió el 75 por ciento de sus industrias y comercios.

EL BOOM MINERO

Fue la llegada de los ferrocarriles la que permitió el pleno desarrollo de la minería oaxaqueña. Lo que Francie R.Chassen llama “boom minero oaxaqueño” se inició a partir de la terminación del Ferrocarril Mexicano del Sur en 1892; siguió el crecimiento hasta 1907, cuando se empezó a sentir la crisis. Había recuperación hasta 1912, cuando la llegada de la Revolución afectó de manera significativa, causando la huída de muchos capitales.

El ferrocarril rompió el aislamiento y abarató el costo del transporte de los productos y de la maquinaria necesaria para explotación. Hizo posible, además, el transporte de minerales de bajo grado a las fundiciones a veces a grandes distancias. Se afirma que el cobre oaxaqueño llegaba a fundiciones tan lejanas como País de Gales, en la isla británica.

La construcción de los ramales del Ferrocarril Mexicano del Sur a Tlacolula, a Ocotlán y Taviche y a Ejutla estuvo relacionada con el transporte de productos minerales y la importación de su maquinaria.

La minería oaxaqueña durante el porfiriato se caracterizaba por ser la promesa del futuro. Era una región de minas riquísimas que sólo esperaba la llegada de empresarios con capital.

The Mexican Year Book afirmó que para 1910 había más de 40 compañías norteamericanas funcionando solamente en la región de Taviche.

Asimismo, cerca de Magdalena Apasco, Etla, se encontraban las canteras de ónix. Este material era de una calidad superior, tanto que fue utilizado para la construcción del edificio de Correos de la Ciudad de México.

Sin embargo, varios factores ocasionaron la caída de la minería, entre ellos la depreciación del oro y la plata y el comienzo de la revolución en 1910.

A más de 100 años de este auge, en Oaxaca el desarrollo minero se encuentra estancado y grandes empresas como la Compañía Minera Cuzcatlán no ha podido iniciar actividades de manera regular por la negativa de algunas organizaciones sociales con presencia en San José del Progreso, Ocotlán.

Lo mismo sucede con las minas existentes en la Sierra Norte, donde los pueblos originarios ya no permiten su explotación.

LA INDUSTRIA

Al principiar el porfiriato había fábricas textiles: la de San José, y la de Vista Hermosa, en Etla. Otra fábrica importante de la ciudad de Oaxaca fue la de calzado de Ruiz Hermanos y Sobrino Sucs. Otra industria en Oaxaca fue la producción de cigarros. En la ciudad de Oaxaca estaba la fábrica “La Ópera”.

También en Tlaxiaco había negocios pequeños dedicados a la fabricación de cigarros con tabaco de Putla y Jamiltepec.

En la capital también operaba la fábrica de jabón “La Oaxaqueña”. Una industria importante fue la maderera en el Istmo de Tehuantepec donde había muchas maderas industriales y finas.

Vinculado al desarrollo y prosperidad económica que vivía el estado, a partir de la llegada del Ferrocarril Mexicano del Sur, la actividad comercial aumentó sensiblemente a raíz del crecimiento de la producción minera y agrícola.

El habilitamiento de los puertos del Pacífico permitió ensanchar las posibilidades de salidas al extranjero y a otros puertos de la República. Las páginas de los periódicos oaxaqueños atestiguaban la gran cantidad de negocios comerciales activos en las ciudades más importantes de la entidad y su relación con casas comerciales activas en otros países.

De hecho, el comercio de importación y de exportación estaba fuertemente dominado por la presencia extranjera.

También había varias casas dedicadas a la exportación de los productos oaxaqueños: metales preciosos, café, pieles, etc. El estado exportaba a otros estados de la República: metales preciosos, grana, café, pieles, sombreros de palma, azúcar, cacao, cera, lana, ganado, algodón, pita, tabaco, vainilla, maderas finas para la ebanistería, plantas y yerbas medicinales, añil, frutas, coquitos de aceite, mármoles alabastros, antimonio, puros, mica, cigarros, fierro, carne cecinada y mezcal.

Sin embargo, tras la crisis de 1907 comenzaron a decaer las actividades comerciales del estado. Una vez más, menciona Chassen, la existencia de las regiones aisladas y las comunidades dedicadas a la subsistencia no permitieron un mayor aumento del comercio ni del mercado interno estatal.

ALGUNOS ESTABLECIMIENTOS INDUSTRIALES 1896-1902

*Aceiterías

*Alfarerías

*Almidonerías

*Carbonerías

*Carrocerías

*Cererías

*Fábricas de cal

*Fábricas de fósforo y cerillas

*Fundiciones

*Fusterías

*Fábricas de azúcar

*Fábricas de puros y cigarros

*Galonerías y tiradurías

*Herradurías

*Hojalaterías

*Jabonerías

*Jarcierías

*Latonerías

*Litografías

*Matanzas

*Pintorerías

*Platerías

*Rebocerías

*Sombrererías

*Sastrerías

*Salinas

*Talleres de floristas

*Tipografías

*Velerías

*Fábricas de hilados y tejidos

AGRICULTURA

En el porfiriato se dividió a la entidad en tres grandes zonas caracterizadas por los cultivos especiales que ellas se desarrollaban.

La zona fría (Ixtlán, Villa Alta, Choapam, Cuicatlán, Tlaxiaco); la zona media (Centro, Etla, Ocotlán, Ejutla, Miahuatlán), y la zona cálida (Jamiltepec, Juquila, Pochutla, Tehuantepec).

En la zona fría se produjo en forma suficiente trigo, maíz, cebada, anís, maguey, palma, caña de azúcar, algodón, café y frutas. Sin embargo, la falta de vías de comunicación impidió su desarrollo agrícola.

En la zona medio el producto principal fue el maíz, la caña de azúcar, higuerilla, trigo, frijol, cebada, frutas y legumbres. Esta zona agrícola, no obstante las vías férreas con que contaba, “deja mucho margen en la escala de su producción debido en gran parte a la falta de conocimientos para adaptar los cultivos a las tierras”.

La zona cálida fue considerada la más fértil. Aquí se produjo algodón, maíz, tabaco, arroz, pimiento, frijol, añil, café, frutas tropicales y caña de azúcar, amén de las maderas finas. Incluso, su producción ganadera fue considerada para abastecer a otros estados del país.