En la construcción de un nuevo paradigma de políticas públicas que modifique la visión asistencialista de atención a las personas mayores, a uno que los reconozca como sujetos de derecho, es uno de los retos estructurales, advirtió el defensor de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, Bernardo Rodríguez Alamilla.

“Hay que repensar el tema del envejecimiento, pasar del reconocimiento jurídico de los derechos humanos de las personas mayores a su aplicación práctica”,  afirmó  durante su participación en la mesa redonda “Desafíos en materia de Derechos Humanos en México para las Personas Mayores”.

En el marco del tercer Congreso Internacional Interdisciplinario sobre Vejez y Envejecimiento (CIIVE), el ombudsman compartió una mesa de análisis con Teresa Gómez de León, representante de la Comisión Nacional de Derechos Humanos; Elizabeth Olvera,  integrante de la Red Nacional de Abogadas Indígenas y Noé Valdivieso, oficial Nacional del Fondo de Población de Naciones Unidas.

Rodríguez Alamilla insistió en la necesidad de que México suscriba la Convención Interamericana para la Protección de los Derechos Humanos de las personas Mayores, pues este instrumento internacional permitirá generar un marco legal y políticas públicas acordes con los estándares internacionales.

Destacó que esta firma coadyuvará para transitar del reconocimiento formal de la igualdad de derechos de las personas mayores a su efectiva realización práctica, pues puede funcionar como un eje articulador y detonador de una nueva forma de entender la realidad de este sector poblacional.

Indicó que para cambiar el paradigma es sumamente importante la articulación y empuje de la sociedad civil y la academia en la transformación de la mirada social hacia el envejecimiento.

El Ombudsman planteó la necesidad de construir un nuevo modelo de desarrollo social y comunitario basado en los derechos humanos, en el que las personas mayores tengan la oportunidad de desarrollarse como individuos que contribuyan a su sociedad.

Recalcó que las personas mayores requieren una atención diferenciada, pues son un grupo heterogéneo con situaciones y contextos distintos, por ello toda acción pública dirigida a este sector debe estar construida a partir de sus necesidades y capacidades,  y no de lo que “alguien” cree que es mejor para ellos.

Elizabeth Olvera precisó que el tema del envejecimiento debe ser analizado también desde una perspectiva de género e interculturalidad, porque el omitir estas visiones favorece la exclusión y la desigualdad, así como sensibilizar a la sociedad que un envejecimiento digno es un derecho humano. 

Por su parte, Noé Valdivieso detalló los indicadores y estudios que están realizando para medir la situación en la que se encuentran las personas mayores respecto al goce de sus derechos humanos, ya que en América Latina es imperante tener fuentes de información que permitan conocer el panorama del envejecimiento.