Del 17 al 19 de abril estará abierta al público la exposición de estandartes y relicarios del Santísimo Rosario de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca.

Los estandartes y relicarios son verdaderas obras de arte, pues además del gran simbolismo religioso, rememora la existencia de las cofradías.

La exposición permanecerá abierta de las 7 de la mañana hasta las 8 de la noche en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, esto en la Alameda de León.

Esta tradición surge de la unión de las antiguas cofradías que aún perduran en la ciudad. Una de ellas la del Santísimo Rosario del barrio de la Trinidad de las Huertas que reúne a 150 integrantes, cada uno de ellos con sus propios estandartes alusivos a imágenes marianas, de Jesucristo y de las parroquias de la ciudad.

Los orígenes de esta actividad datan de 1535 a 1539. Los primeros estandartes eran elaborados de papel o tela y decorados con flores de materiales de cartón.

Hoy en día se les integran accesorios como el sol, la luna y las imágenes de José, María y Jesucristo, ramilletes, estrellas, relicario, cruz y cordones de hilos de oro y plata.

Cargar uno de los estandartes, representa para las familias de la cofradía una muestra de respeto y devoción, pues estos objetos – considerados reliquias- solo podrán ser usados por las personas designadas por la comunidad a la que pertenecen.

Además, cada estandarte trae una simbología particular y diferente por la historia que le antecede, de igual forma cada uno llevará una parte característica que lo identificará de una parroquia a otra.

Asimismo, se puede encontrar significado en los accesorios con los que cuentan, representando la fusión con la religión traída por los españoles en la época de la Conquista.

Según las crónicas, la cruz que se encuentra en la cima del estandarte representa el madero donde se dio la crucifixión de cristo, el lienzo de o felpa representa el firmamento, sobre el que se centra la imagen de la Virgen María en representación de una persona poderosa y que todo gira alrededor de ella, por ello la aceptación de los frailes al colocar el sol y la luna y en ocasiones un cometa para simbolizar una nueva era.