Cambio climático ha cobrado la factura a flora y fauna

Los efectos del cambio climático han ocasionado la desaparición y/o migración de especies de flora y fauna en Oaxaca.

Especialistas del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR), Unidad Oaxaca del IPN, y de la UNAM, han reportado la extinción de especies y el riesgo de mortandad de animales y plantas en diversas zonas de Oaxaca.

LA SALAMANDRA DEL CERRO SAN FELIPE

En el Cerro de San Felipe del Agua una de las especies más comunes de salamandras, Pseudoeurycea smithi, que vive a un altura de entre 2800 y 3000 metros, ha desaparecido casi por completo debido al cambio climático, según revela un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California (Berkeley), la Universidad Autónoma de México y la Universidad de San Carlos (Guatemala).

El grupo de científicos encontró que poblaciones han disminuido de forma severa y algunas de ellas ni siquiera han vuelto a ser observadas.

Señalan que al comparar las poblaciones de salamandras registradas entre el 2005 y 2006 en Guatemala y México con conteos previos realizados entre los años 1969 y 1978 en los mismos lugares, los investigadores encontraron que el porcentaje de reducción es hoy de un 80 por ciento a 90 por ciento, para la mayoría de los casos, aunque en otros es del 100 por ciento.

Los autores mencionan que la disminución de salamandras en estos lugares ya ha empezado a tener consecuencias.

“Algunos estudios demuestran que al mismo tiempo que están disminuyendo los anfibios, están disminuyendo especies de aves y serpientes que se alimentan de estos”.

El declive de los anfibios significa cortar un eslabón de la cadena alimenticia y las salamandras son un componente vital de los ecosistemas.

DISMINUYE NÚMERO DE PECES AUTÓCTONOS EN EL RÍO PAPALOAPAN: CIIDIR

Especialistas del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR), Unidad Oaxaca del IPN, dieron a conocer que después de las precipitaciones pluviales originadas por ciclones del Pacífico y los huracanes del Golfo en la parte alta del río Papaloapan disminuyó el registro de peces autóctonos.

De acuerdo con el doctor Emilio Martínez Ramírez, titular de la investigación del CIIDIR-Oaxaca, los fenómenos climatológicos extremos provocan el aumento desmesurado del volumen de agua en el caudal de los ríos, lo que arrastra a los peces llamados dulceacuícolas y disminuye sus poblaciones.

Aunque reconoce que algunos peces se han adaptado o buscado áreas de refugio natural, como son los arroyos con poca corriente de agua, por lo que sus poblaciones vuelven a crecer y equilibrarse.

“Sin embargo, hay poblaciones de peces que no se recuperan. Esta problemática está principalmente relacionada con el impacto humano como es la contaminación, sobrepesca, pesca prohibida, introducción de peces exóticos (tilapia, carpa, trucha y lobina), la construcción de presas, caminos y carreteras, así como la sobre-explotación de los cuerpos de agua”, explicó.

Al colectar peces después del impacto de ciclones y huracanes reconoció que en la cuenca alta del río Papalopan había pocos peces y en ocasiones no había ninguno, incluso ni plantas o alguna otra especie animal acuática.

Detalló el especialista que la fauna de peces de agua dulce de Oaxaca está formada por 129 especies, de las cuales 117 son nativas y 14 introducidas, de hecho la especie endémica ha disminuido por el impacto humano, lo que ha provocado la reducción de su población en las cuencas hidrológicas oaxaqueñas.

En algunos ríos varias especies se han extirpado, es decir, los peces ya no existen en algunos ríos, pero subsistieron en otros cuerpos de agua, y otras especies están por extinguirse como el escamudo o charal (Profundulus oaxacae), especie endémica de Oaxaca, cuya población en la actualidad es estimada en 50 peces en un manantial de Tlaxiaco en la Mixteca alta.

A MITIGAR EFECTOS

Estos resultados obtenidos por el CIIDIR Unidad Oaxaca del IPN buscan proponer alternativas de conservación y uso sustentable que servirán para establecer medidas de mitigación y adaptación para este patrimonio natural acuático de Oaxaca ante el cambio climático.

“Hay poblaciones de peces que no se recuperan. Esto se relaciona con el impacto humano como es la contaminación, sobrepesca, pesca prohibida, introducción de peces exóticos (tilapia, carpa, trucha y lobina), la construcción de presas, caminos y carreteras, así como la sobre-explotación de los cuerpos de agua”.

SUBE TERMÓMETRO

Algunas especies que habitan sitios como el Valle de Tehuacán-Cuicatlán (al sur de Puebla y al norte de Oaxaca) podrían no resistir el cambio climático, pues difícilmente soportarán temperaturas que sobrepasen las actuales, señaló Alfonso Valiente Banuet, del Instituto de Ecología de la UNAM.

Esta pequeña zona árida (de aproximadamente 10 mil kilómetros cuadrados) es una de las más ricas en biodiversidad. En ella cohabitan más de dos mil 800 variedades vegetales, un número similar al que registra todo el desierto sonorense.

A partir de estudios realizados en el Valle de Tehuacán, mediante reconstrucción paleoclimática con polen, en conjunto con el Instituto de Geología (IG) de la UNAM y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), e investigaciones efectuadas con un roedor que colecta material y lo fosiliza, se pudo reconstruir lo que había en ese sitio hace miles de años.

“Qué hay, desde cuándo y cómo se mantiene la diversidad han sido las preguntas que nos han guiado; así concluimos que hace 25 mil años, en este mismo lugar, había bosques de pino”, explicó.

En su investigación refiere que las regiones del trópico, como muchas en México, son de las más ricas en biodiversidad. Sin embargo, las plantas y animales de estas zonas tienen una tolerancia muy reducida a los cambios ambientales.

Por ello, se estima que muchas especies no resistirán las altas temperaturas provocadas por el calentamiento global y se extinguirán, como sucedió en el pasado.

“Hablamos de una zona que ha experimentado un cambio climático similar al que prevemos para las próximas décadas. Atravesamos un proceso que parecería salido de las páginas de un libro de ciencia ficción, pero que es real”, dijo.

En 1988 el Valle de Tehuacán-Cuicatlán fue declarado Reserva de la Biósfera. La zona alberga numerosas especies endémicas -es decir, que tienen su origen en dicho territorio y no se localizan en algún otro largo del mundo- y diversas manifestaciones de arte prehispánico y virreinal, además de estar habitada por una población indígena multicultural.