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Una familia de Oaxaca busca con el proyecto Kumoontun salvaguardar y fortalecer su lengua originaria para evitar que esté en peligro de desaparecer; la aplicación funciona como un diccionario interactivo e incluye una sección de cuentos populares.

En México existen 11 familias lingüísticas y 68 lenguas originarias; entre ellas está la lengua mixe, que se habla en la Sierra Norte de Oaxaca. Dentro de ella existen seis variantes, como el ayöök, la lengua materna de la familia Martínez Pérez.

Originarios de Santa María Ocotepec, cuatro integrantes de esta familia decidieron crear Kumoontun, un proyecto de preservación y fortalecimiento de la lengua mixe, la cual hoy se encuentra en riesgo no inmediato de desaparición.

“Hagamos algo por nuestra comunidad”, fue la idea central de este grupo formado por Marco Antonio Martínez, su hermana Zitlali, su madre Engracia Pérez, y su tía Leonor Pérez. Pronto se consolidaron como un colectivo que hace honor a su nombre, pues kumoontun significa tequio colaboración en mixe.

“Cada uno de nosotros se dedica a una cosa distinta y cuando decidimos hacer algo por nuestra lengua, no teníamos el recurso económico, así que quisimos hacerlo en tequio, como se hace en nuestras comunidades”, cuenta Zitlali Martínez Pérez, licenciada en Educación Bilingüe.

Marco Antonio es licenciado en Administración de Empresas y, por su parte, Engracia y Leonor se han dedicado a la promoción cultural durante los últimos 30 años. Los cuatro se unieron con la disposición de trabajar a causa de un fenómeno constante en su comunidad: los habitantes hablan mixe, pero no saben leerlo ni escribirlo; y los niños comienzan a dejar de hablarlo fuera de casa.

Por ello, sus actividades principales son los talleres en los que enseñan la lengua mixe, para lo cual diseñaron dos herramientas: una aplicación para teléfonos móviles y un audiolibro de cuentos, con dinero propio.

CONTRA LOS PREJUICIOS TECNOLÓGICOS

Bastó una visita a la Ciudad de México para que Marco Antonio se inspirara en otros proyectos y regresara a Oaxaca con la idea de crear una aplicación. Contactaron a un desarrollador y crearon la aplicación Kumoontun, disponible sólo para Android, pero en un futuro también para iOS.

“A pesar de que en los pueblos no hay señal, sabemos que la mayoría tiene un celular”, cuenta Zitlali y especifica que lo más importante es no privar la tecnología, sino atender lo que les ofrece.

La aplicación contiene palabras escritas en mixe y traducidas al español e inglés. También, incluye una sección de cuentos populares narrados en las dos lenguas.

Para el diseño, utilizaron recursos de libre uso en Internet, así como un iPhone con el que grabaron el audio.

Marco Antonio relata que no fue difícil reunir el contenido literario, pues su madre lo ha enseñado a lo largo de su trayectoria como promotora cultural.

“Esta aplicación no va a solucionar el problema de nuestra lengua, pero nos va a permitir documentarla”, cuenta Marco Antonio, y reconoce que con esta herramienta luchan contra un prejuicio hacia los indígenas: que la tecnología no es para ellos.

“Entendemos que nos quieren ver así, como en los estereotipos de la televisión, pero lo lamentable es cuando nosotros adoptamos eso como una verdad. Tenemos que entender que tecnología no sólo es robótica y cables, nuestros ancestros han empleado la tecnología desde otro concepto para su propio beneficio, como en la siembra sustentable”.

Ya va para un año que tengo esta aplicación y he sentido un buen avance, me siento capaz de escribir más fluido el mixe

– Sandra Ramírez Morales

Usuaria

CUENTOS EN AYÖÖK, VARIANTE DEL MIXE

El Nahual y La fiesta del maíz son algunos de los cuentos que los integrantes de Kumoontun han reunido dentro de la aplicación, pero también en un libro de cuentos que titularon Cuentos Ayöök.

“Son seis cuentos, tres de ellos se recuperan de la tradición oral, y tres fueron recreados por nosotros”, cuenta Zitlali.

Para poder dar sus talleres, tuvieron que hacer una impresión sencilla, a través de tequio, porque no tenían recursos. En la pasada administración federal, contaron con el apoyo de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), hoy Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), quienes diseñaron la portada e ilustraciones de los cuentos y lo conjuntaron en un archivo PDF, pero nunca hubo un acuerdo oficial de proceder a la impresión en un tiraje mayor y distribuirlo en las comunidades.

ENGRACIA PÉREZ CASTRO, PILAR DE KUMOONTUN

La madre de Marco Antonio y Zitlali afirma no ser lingüista; sin embargo, cumple con el perfil, ha enseñado la lengua mixe durante los últimos 36 años por medio de proyectos musicales o teatrales.

En la década de 1980, Engracia Pérez se unió a un grupo de estudiosos que tenía como objetivo unificar el alfabeto mixe, pero al tener tantas variantes significaba un reto mayor. Aun así, logró colaborar en varios libros sobre su comunidad, como Teatro Mixe (1991).

A propósito de Kumoontun, Pérez afirma que trabajar con sus hijos y su hermana fue un reto, pero al mismo tiempo una satisfacción, y que el involucramiento de la tecnología digital en este proyecto es un valor agregado.

APRENDIZAJE DE LA LENGUA MIXE CON REFLEXIÓN

Los cuatro miembros de Kumoontun están conscientes de que la aplicación y el libro son herramientas, y que con ello no detendrán la posible desaparición de su lengua. Por ello, a la par de sus talleres, realizan también jornadas de reflexión en las que analizan las causas del por qué ya no se habla la lengua.

“La lengua va implícita en todas las expresiones de nuestra cultura, por eso es importante fortalecerla haciendo un trabajo más directo no sólo en las comunidades, sino también con las autoridades”, concluye Engracia Pérez.

CON INFORMACIÓN DE EDUARDO SERRALDE.