Don Lucio ofrece la serie completa, un «cachito» o el «huerfanito».

Desde niño, hace más de 60 años, es vendedor de ilusiones, hacedor de sueños, pregonero de la buena fortuna.

En la esquina que forman las calles de Morelos y García Vigil en el centro de esta capital don Lucio permanece diariamente desde hace 18 años, de 10 u 11 de la mañana a 7 de la tarde, ofreciendo billetes de lotería.

«Llueva, truene o relampaguee yo estoy aquí parado esperando que alguien quiera cambiar su vida», expresa.

Todos los días está latente la posibilidad de que alguien pueda ganarse un premio económico y, sin embargo, don Lucio sufre a veces la indiferencia de los transeúntes.

Pocos lo voltean a ver. Ofrece sus billetes con la esperanza de que alguien le compre y se saque «el gordo» para que a él también le toque un pedacito de fortuna.

Su puestecito «El golpe de suerte lo decide todo» es herencia de su madre doña Concepción Guadalupe, que en paz descanse.

Sin embargo, don Lucio enfrenta una penosa situación legal con sus hermanos, quienes lo despojaron y corrieron violentamente de la casa que compartió con su mamá.

Clama por asesoría legal e incluso invoca el apoyo del gobernador en turno para que lo ayude a recuperar la herencia familiar.

Actualmente vive en un cuartucho, con carencias y en una terrible soledad.

Su única distracción, además de su forma de sobrevivir, es vender lotería en esa esquina.

Recuerda alegre cuando en marzo de 2015 vendió un billete que obtuvo el premio mayor.

Don Lucio piensa que la vida es como la rueda de la fortuna: a veces estamos arriba y otras veces abajo. Así de simple.

Lo único que desea en este momento es recuperar la casa que era de su mamá y vender más billetes para que la buena suerte nunca se vaya de su lado.

Don Lucio enfrenta una paradoja: ofrece a todos la abundancia pero en su vida personal es desafortunado.

IMAGENES: Silvia Chavela Rivas