El «piteado» una tradición artesanal que perdura

Sillas de montar, cinturones, botas, diademas y monederos son sólo algunos de los artículos que llevan el «piteado».

Es un  acabado con fibra de pita muy tradicional que le ha dado fama a Oaxaca. El algunas zonas del estado se trabaja esta fibra que se extrae de algunos tipos de agave.  A veces se trae la materia prima de Mérida, Yucatán.

Se conoce como pita o ixtle a la fibra que se obtiene de las hojas de una planta perteneciente a la familia Bromeliaceae, llamada Aechmea magdalenae (André) André ex Baker, cuya extracción es un proceso tradicional complejo. (Nota: ixtle también se dice a la fibra de varias otras especies, p.ej. de la lechuguilla).


El uso de la pita se remonta a la época prehispánica donde los habitantes de la península de Yucatán, así como parte del centro y sur de México, usaban la pita para manufacturar objetos de pesca, huaraches, cuerdas, trampas, etc.

Aechmea magdalenae es una bromelia terrestre perteneciente a la familia Bromeliaceae, subfamilia Bromelioideae (Luther, 2006). Se desarrolla en selvas altas perennifolias, entre los 100 y 700 m de altitud.

Sus hojas son verdes, con espinas en el margen; están dispuestas en espiral a manera de roseta. En el centro se desarrolla un escapo alargado con una inflorescencia erecta y puede llegar a medir de 1.7 a 2.5 metros de altura (Ramírez, 2004). Tiende a formar colonias conformadas por varios individuos. Por su forma parecida a la de un agave, también se le nombra maguey de pita (Velasco, 2006).

TODO UN ARTE

El proceso de obtener fibra comienza con el raspado de la hoja de ixtle a mano; la hoja es colocada sobre un trozo de madera y es raspada con un cuchillo fabricado de bambú, hasta que se logra extraer la fibra.

Obtenida la fibra, se lava varias veces con agua y jabón. Este proceso puede durar hasta una semana, ya que lo que se busca es obtener una fibra con un acabado muy blanco y brilloso. Al final la fibra es bañada con un agente blanqueador como el limón o un suavizante comercial, libre de cloro.

Una vez que alcanza la blancura y el brillo necesario, la fibra se peina y se comienza a trenzar, para evitar que las fibras se enreden. Durante este proceso la fibra es clasificando de acuerdo al tamaño de los hilos y se va enredando en madejas.

Finalmente la fibra es vendida a los talabarteros especializados, para hacer el bordado, mejor conocido como “piteado”. Es una expresión artesanal, que en la actualidad incluye, además de los artículos de alto precio usados en la charrería, objetos más económicos como sandalias, fundas para machete y navajas, bolsas de mano, diademas, sombreros, carteras y monederos. Cabe mencionar que también se puede usar el ixtle de varias especies de Agave y tiene un proceso similar.