En Oaxaca, prueba piloto para desarrollar la cadena productiva de maíces nativos

El gobierno federal, a través de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, elabora un proyecto para el desarrollo y rentabilización de la cadena productiva de maíces nativos.

A pesar de que México es el centro de origen del maíz, el envejecimiento de los campesinos y la falta de un mecanismo de mercado para hacer rentable la producción a los pequeños propietarios (la ganancia del manjar suele quedarse en los intermediarios) hace temer por la continuidad de 65 razas criollas.

Hace unas semanas, un grupo de especialistas acordó iniciar las pruebas del proyecto en Oaxaca, programa que tiene como eje el precio que se paga directamente al productor, integrando asistencia técnica “a pie de surco” hasta la disposición y proveeduría del grano a restaurantes gourmet que eventualmente haría Segalmex a cargo de Ignacio Ovalle.

En el proyecto colaboran la Universidad de Chapingo, que dirige Sergio Barrales, el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo, que dirige Martin Kropff, CONABIO, de José Sarukhán, y la misma FAO que representa José Graziano.

Además del mejoramiento técnico y de ingreso entre los pequeños productores, un proyecto de este tipo también permite potenciar el turismo gastronómico y de “experiencia” a favor de comunidades agrícolas que busca implementar la Sectur a cargo de Miguel Torruco.