Frío inclemente por bajas temperaturas pega a colonias marginadas de Zaachila

La piel de los niños está cuarteada por el viento helado que se mete sin permiso entre las casuchas de lámina que se tambalean al más mínimo movimiento.

El aire es inclemente cuando corre por la loma donde se asientan las colonias Guillermo González Guardado, Vicente Guerrero, Renacimiento y Bicentenario, en la Villa de Zaachila.

Estas colonias viven muy cerca del basurero municipal. El viento sopla trayendo consigo, además de frío, partículas contaminantes que provocan infecciones de la piel, respiratorias y oculares.

Es común ver a la gente rascarse todo el tiempo las extremidades como resultado de las enfermedades cutáneas que provoca el tiradero.

También es común ver a decenas de perros ya sin pelo o sarnosos deambulando cerca de las casas.

Las familias ya están acostumbradas y conviven con ellos sin ningún temor.

Cuando llegan los camiones de basura a tirar los desechos, la gente se acerca para ver qué puede rescatar.

Para protegerse del frío, buscan zapatos, ropa y hasta cobijas rotas. Cualquier cosa es buena para pasar el invierno.

Los niños y los ancianos son los que más sufren en estas fechas. Las enfermedades respiratorias están al orden del día y los apoyos no llegan por ningún lado.

Don Apolonio señala que ha habido algunas donaciones de particulares y algunas organizaciones que han llevado cobijas y ropa abrigadora, pero ha sido insuficiente, por lo que llamó a la sociedad a apoyarlos, ya que quienes viven en esta zona son de escasos recursos.

No es la Sierra, pero en esta zona ubicada a tan sólo 15 kilómetros de la ciudad, el frío se siente tan intenso que los habitantes de estos asentamientos buscan pedazos de tela entre la basura del tiradero municipal que se ubica a escasos metros para taparse o forrar sus casas por dentro.

Afortunadamente son vacaciones y los niños no van a la escuela. Hay veces que, por el frío, los niños no asisten a clases. Este fenómeno ha provocado un gran ausentismo escolar, dicen los maestros de la escuela primaria “Símbolos Patrios”.

“Los niños no se quieren levantar”, dice la señora Fidelia Zárate.

Ella pide al gobierno que los apoye con suéteres y cobijas, sobre todo para los niños y para los ancianos.

“Nadie nos apoya. Nosotros tenemos que arreglárnoslas solos”, expone.