La Samaritana bíblica tuvo su símil en Oaxaca

Doña Casilda Flores siempre será recordada como la «Samaritana oaxaqueña».

Su nieta Irinea del Socorro Valera  cuenta que doña Casilda fue nombrada así porque gustaba de regalar aguas en escuelas e iglesias.

Doña Casilda Flores Morales, dice su nieta, sigue viviendo en los corazones de los oaxaqueños, pues aún hay mucha gente que recuerda su trato amable y su estilo único para elaborar y ofrecer sus aguas frescas al interior del mercado “Benito Juárez”.

Irinea aclara que este día de la Samaritana no acostumbran regalar agua en el puesto que tienen en el mercado, pero sí llegan a regalar agua en algunas iglesias para preservar la costumbre de su abuela doña Casilda.

Ejerció el oficio en la elaboración de las aguas frescas. Se distinguió por su generosidad y apoyo a los estudiantes y a causas para el bienestar de la comunidad.

Su influencia en la elaboración de aguas frescas  es destacable para la gastronomía oaxaqueña, ya que su abuela y madre ayudaron a popularizar la horchata de almendra con tuna, esta bebida de arroz y almendra que en la actualidad es orgullo de la cocina oaxaqueña.

Fundó el grupo Chinas oaxaqueñas de Casilda, que representan una gran tradición en las fiestas y cultura de Oaxaca.

Casilda, además de ser una mujer combativa y honesta, representa a las mujeres que construyen con su labor la fuerza económica de los hogares.

Nació en 1910 y falleció en 1995.