El regateo en Oaxaca disminuye hasta en 40 por ciento los ingresos de los artesanos. Por ello, en esta temporada vacacional de verano los artesanos lanzarán la campaña «Di no al regateo».

En esta ciudad es una práctica común que se da principalmente por parte de los pobladores locales y del turismo nacional.

En contraparte, dicen los artesanos, el visitante extranjero casi siempre paga lo que es.

La señora Inés elabora muñecas tradicionales de tela. Ella cuenta que a veces se tarda más de un día en terminarlas, por el proceso que tiene que seguir para vender un producto de calidad, y que lamentablemente no se vende en el precio justo porque a la gente se le hace caro.

Otro caso es el del señor Álvaro, quien elabora hamacas.

Asegura que es triste que a veces los extranjeros son quienes compran este producto y pagan el precio sin titubear.

Menciona que vende sus hamacas a un precio justo. También dice que prefiere no venderlas a que le escatimen el esfuerzo que hace en hacerlas y traerlas desde la región de la Costa oaxaqueña.

Filiberto Jiménez Ramírez, originario del municipio de Valle Nacional, se dedica a vender las artesanías hechas por su familia.

Aseguró que muchos de los clientes les regatean sus piezas únicas, todo esto se debe a que pocos aprecian el tipo de trabajo que realizan, debido al desconocimiento de la cultura.

«Algunas personas regatean las artesanías, lamentablemente porque no aprecian el trabajo que hacen las mujeres y hombres en la Chinantla.

Muchos prefieren comprar los artículos que venden los chinos, dejando de lado el trabajo de nosotros los artesanos, lo cual nos afecta mucho», comentó.