HUAJUAPAN DE LEÓN._ Magdalena corta varilla, hace la mezcla de cemento y pega uno a uno cada ladrillo de la pared de su propia vivienda.

Hace apenas unos meses Magdalena estaba tomando un taller de albañilería básica para mujeres con la idea de que, en principio, aprendiera a componer pequeñas imperfecciones en su casa.

Hoy, Magdalena, al igual que otras 29 mujeres, están contempladas por el gobierno y la iniciativa privada para apoyar en los trabajos de restauración, rehabilitación y construcción de inmuebles dañados por los sismos de 2017 en este municipio mixteco.

Pero eso no es todo: gracias a su esfuerzo y dedicación, estas mujeres han sido contempladas para realizar las mismas actividades ahora en la Ciudad de Oaxaca.

Por si fuera poco, las constructoras o «albañilas» serán capacitadas en plomería y más propiamente en la instalación de calentadores solares.

«SOMOS MUJERES, MADRES Y ALBAÑILAS»

No es frecuente que una mujer sepa hacer con sus propias manos contrapisos, cimientos, revoques, paredes, la plomería y la electricidad de una obra.

El programa «Yo construyo» de la Secretaría de Desarrollo Social y Humano (Sedesoh) les permite ahora extender sus capacidades a otros ámbitos del ramo de la construcción.

» Siempre teníamos que llamar a un hombre que venía cuando quería y nos cobraba lo que quería», dice Magdalena.

«Ahora nosotras lo arreglamos», asegura.

Estas mujeres están listas para aprender electricidad, plomería, carpintería y pintura.

Dan consejos a otras mujeres de cómo mejorar la instalación eléctrica de su casa, cómo destapar una cañería o dónde romper para arreglar una gotera.

Están empoderadas. Empiezan a tener sus propias ideas y a tomar decisiones. Son ejemplo para su familia y para los varones.

Dicen que entre ladrillos y cemento son felices.