Oaxaca, santuario de jaguares

El uso de la imaginería del jaguar o de sus partes anatómicas en la producción de la cultura material tiene raíces históricas muy profundas en Mesoamérica.

Incluso en las historias mesoamericanas sobre los orígenes se incorporaron metáforas que involucran al jaguar como una expresión simbólica del poder aristocrático.

Además, se ha argumentado que en ciertas sociedades igualitarias el prestigio derivado de la asociación entre felinos salvajes y el chamanismo sirvió como modelo para el desarrollo en las sociedades jerárquicas de gobiernos divinizados.

El jaguar también figuró prominentemente en las artes mánticas y en las concepciones sobre la identidad dual del individuo y su animal protector, así como en la creencia sobre la transformación del cuerpo por parte de ciertos individuos con características especiales como un preludio para establecer la comunicación con los ancestros o con entes sobrenaturales.

La disolución del poder de las elites nativas después de la conquista española modificó radicalmente las concepciones sobre las relaciones entre humanos y jaguares y en consecuencia alteró el uso de la imaginería felina.

No obstante, hoy en día persisten hilos de continuidad en ciertas prácticas culturales, incluyendo la recreación de historias heroicas y de orígenes, o la creencia en la tona y el nagualismo.

Esas continuidades han sido ampliamente registradas en la etnografía de Guerrero, Oaxaca y Chiapas. La imagen del jaguar en el suroeste de Mesoamérica fue común; se representó a los felinos en poses antropomorfas o zoomorfas o en figuras humanas con atributos de jaguar.

AVISTAMIENTO

Hace casi 2 meses, en abril, un jaguar macho fue avistado en los bosques de Tlalixtac de Cabrera, en el estado de Oaxaca.

Esta es la primera vez que se documenta la presencia de estos felinos en los bosques cercanos a la zona urbana del área metropolitana de la ciudad.

 Encontramos la presencia recientemente, en este pasado mes de marzo, de un jaguar macho, es un jaguar que se está moviendo desde Mitla hacia Tlalixtac de Cabrera, todo por una serie de reservas comunitarias que son la mayoría de ellas áreas destinadas voluntariamente a la conservación”, detalló Pavel Palacios Chávez, delegado de la Comisión Nacional Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

Durante los últimos cinco años muchas comunidades indígenas han declarado, de manera voluntaria, parte de sus reservas naturales como áreas naturales protegidas.

Esto ha permitido que especies silvestres, que durante mucho tiempo estuvieron en peligro de extinción, comiencen a repoblarse. Tan solo en la región de los Valles Centrales, 15 comunidades indígenas se han sumado a esta iniciativa que ya se compone de un corredor de zonas protegidas, que abarca desde la zona de Mitla hasta los alrededores de la ciudad de Oaxaca.