San Miguel Tulancingo, la última reserva del chocholteco

Justo en la caseta de cobro “Suchixtlahuaca” de la autopista Cuacnopalan-Oaxaca, existe una desviación que comunica con un camino de terracería. Tras un recorrido de 20 minutos sobre este camino, se llega a una localidad rural de gran tradición.

Se trata de San Miguel Tulancingo, una pequeña comunidad inmersa en la zona árida y montañosa de la mixteca alta, al noroeste del estado de Oaxaca, con apenas 346 habitantes que pertenecen al grupo étnico denominado chocho o chocholteca.

En la lengua autóctona, el chocho, se denomina a Tulancingo como “Ningaxingu” que significa “lugar de honduras, parecidas a lagos “. Por cierto, el chocho está muy emparentado con el popoloca que se habla en el Valle de Tehuacán, Puebla, pero a diferencia de éste, el chocho está catalogado como una lengua en riesgo de desaparecer.

En Tulancingo también se encuentran bosques de encino en las cumbres más altas, y en algunos tramos de sus ríos, se puede apreciar bosque de galería.

En éste último, sobresale un ejemplar de la especie Taxodium mucronatum con una edad aproximada de 1 000 años, al que los pobladores llaman “Tule”, tal vez para establecer su semejanza con la majestuosidad del famosísimo árbol de Santa María del Tule.

LAS JOLLAS

En esta región, una impresionante erosión del suelo se impone en el paisaje. Y pese a las condiciones de aridez y degradación del suelo, los habitantes de Tulancingo han podido apropiarse de su entorno y desarrollar mecanismos de sobrevivencia que forman parte de su cultura. Prueba de ello es el sistema tradicional de cultivo en “jollas”.

Una “jolla” es un terreno de cultivo formado por acumulación de suelo arrastrado por la lluvia y detenido por una barda en el fondo de una barranca.

En estos terrenos se aprovecha la humedad residual del suelo sembrando maíz después de la temporada de lluvias. De esta manera, las “jollas” representan una manera de enfrentar la escasez de agua y de terrenos aptos para la agricultura.

En la alimentación cotidiana los nopales, frijoles, calabazas, chilacayotas, chiles, quelites y otras plantas de la cultura gastronómica original se hacen presentes de muy variadas formas, acompañadas, por supuesto, de tortillas de más o menos de 30 cm de diámetro, hechas de maíz, trigo o una combinación de estos.

En festejos importantes, es común que se prepare la típica barbacoa de borrego o de chivo cocida en horno a ras de suelo, donde los hombres tienen una participación importante.

VIAJE EN EL TIEMPO

Caminando por las calles de Tulancingo, llaman la atención las casas de muros de cantera rosa (muy abundante en la región) y techos de tejas que le confieren al pueblo una apariencia muy peculiar. Hace algunos años, junto o muy cerca a estas construcciones se encontraba un baño de temazcal. Hoy en día, son muy pocas las casas que conservan uno ya que esta práctica ancestral está en desuso.

varias prácticas de la medicina tradicional siguen estando vigentes, tales como los frotamiento de alguna parte del cuerpo conocidas como “sobadas”, las “limpias” con plantas aromáticas, y las ofrendas a los “dueños del lugar” para que devuelvan el espíritu arrebatado de los enfermos que tienen un susto o caída en sus territorios.