Saborear un rico tejate en jícaras decoradas es una experiencia única además de refrescante.

El tejate es una bebida típica oaxaqueña elaborada con cacao, y tal vez lo que no sabías es que estos recipientes son elaborados por artesanos de Guerrero.

LAS JÍCARAS DE ACAPETLAHUAYA

En Acapetlahuaya, Guerrero, se tiene una verdadera devoción por el uso y la producción de jícaras, tradición viva desde los más remotos antepasados prehispánicos.

En ellas sirven el atole que toman todos los días… En todas las casas encontré estas jícaras como platos, como vasijas, para servir agua o tomarla, como tapaderas de ollas, al lado del metate para humedecer las manos que tortean, etc.

Para el maqueado, en Acapetlahuaya se utilizan los mismos materiales que en Olinalá: aceite de chía, tierras y en ocasiones colores industriales.

Se siguen las mismas técnicas: primero se aplica el fijador y luego las tierras para empastar, en este caso tepetate, luego los colores de fondo y finalmente la decoración a pincel que, normalmente, es tan sencilla como magistral: guías o ramos de hojas y flores que se delinean en tonos oscuros, con un animalito al centro de la pieza.

La diferencia de las jícaras de Ocotepec está apenas determinada por el uso de tierra roja en lugar del tepetate de Acapetlahuaya para el empaste o maque de base.

TEJATE

El tejate es una bebida prehispánica del valle de Oaxaca que está hecha con cacao, maíz, hueso de mamey y rosita de cacao, flor comestible de color blanco con un aroma agradable y sabor dulce que da el rosital, un árbol muy popular en San Andrés Huayapam, la tierra del tejate.

“La rosita de cacao la tenemos aquí en Huayapam, el árbol se mantiene con suficiente agua y mucha atención, así estará floreando todo el año, esa flor es el ingrediente principal del tejate”.

San Andrés Huayapam, es un pueblito que queda a 20 minutos en taxi desde el centro de Oaxaca.

FOTO DE PORTADA: SILVIA CHAVELA RIVAS