Sierra Norte, ejemplo de aprovechamiento forestal y economía social

Las autoridades tradicionales coinciden en que el trabajo comunitario fortalece a los pueblos y, sobre todo, da empleo y arraigo.

Comuneros de la Sierra Norte viven de sus bosques. El aprovechamiento forestal, aserraderos, fábricas de muebles, embotelladoras de agua y ecoturismo son actividades que han consolidado durante tres décadas de trabajo en un modelo de manejo comunitario con reconocimiento internacional.

Aun con los obstáculos que establece el gobierno federal, como la lentitud en la aprobación de programas de manejo forestal, que lleva años de retraso en varias comunidades, y el cobro de impuestos como si aquellas empresas fueran privadas, los comuneros generan fuentes de trabajo para las localidades zapotecas y ofrecen donaciones a escuelas, centros de salud y al municipio.

Las zonas forestales del país son habitadas por 11 millones de personas y son regiones con los mayores niveles de marginación y pobreza, indican datos de la Comisión Nacional Forestal. Apenas 20 por ciento de ejidos y comunidades tienen en los bosques su principal actividad económica, indica.

Es el caso de 25 mil habitantes de la Sierra Norte, donde 23 comunidades trabajan sus bosques de pino y encino desde la década de los 80, cuando dejaron de renovar concesiones de explotación forestal a la fábrica de papel Tuxtepec. Se trata de un esquema de organización social donde prevalece el bien común. Todo es de todos. Todo es de nadie.

Desde 1986 comenzaron a aprovechar el bosque. A partir de eso establecieron un parque ecoturístico, después una planta purificadora de agua y el procesamiento de resina. Por el buen manejo forestal obtuvieron la certificación internacional FSC (Forest Stewardship Council) del programa SmartWood, de Rainforest Alliance.

Regidos por usos y costumbres, para conservar la cubierta forestal tienen un estatuto comunal estricto que todos deben cumplir. Cuando alguien no lo acata y tala ilegalmente los bosques, se aplican correctivos; entre las sanciones están realizar obras públicas. Para mantener limpias las parcelas boscosas y los caminos utilizan el tequio, trabajo voluntario.

La administración comunitaria define la distribución de los trabajos en los bosques; la labor en las parcelas se rifa para que no haya favoritismos. Generan alrededor de 200 empleos. Se destinan recursos a educación, salud e infraestructura de las comunidades porque el gobierno no da lo suficiente para cubrir los servicios.