Con información original de El Universal

Ciudad de México, 11 Abril. Jorge Esquerra

La política de comunicación pendenciera del Gobierno de México ha creado toda una corriente de actuación en todos los sectores.

El ver que a diario el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador haga señalamientos sin pruebas y a la ligera, igual contra instituciones de gobierno, organismos autónomos que igual empresarios, ha contagiado a los columnistas, editores y a quienes son responsables de dar las noticias en los medios de comunicación.

Por eso esta semana hemos visto columnistas que con la mano en la cintura, sin citar fuentes o dar mayores detalles, renunciaron al canciller mexicano Marcelo Ebrard. Bastó un rumor, un chisme, que alguien le dijera al columnista que sabía que el ex jefe de gobierno había presentado su renuncia el pasado 2 de abril, para que esta columna saliera a La Luz. Nunca vimos copia de la renuncia, no leímos testimonios que avalaron la columna, pero sí en cambio comenzamos a ver cómo la columna escrita en el periódico El Economista, se vitalizaba en redes sociales y el rumor comenzaba a esparcirse.

Otro caso fue el del Fiscal Alejandro Gertz, sobre quien supuestamente en los pasillos de la política se decía que renunciaría a su cargo por motivos de salud. La noticia corrió por todos lados, decenas de columnas periodísticas especulando con ese chisme pero nadie acudió a la fuente directa. Nadie buscó preguntarle directamente al Fiscal General de la República: ¿cuál
es el estado que guarda su salud?

Toda esta información tendenciosa con absoluta falta de rigor, parece ser la moda en la era de la Cuarta Transformación.