La terrible represión en Nochixtlán aquel domingo 19 de Junio de 2016, tiene negros antecedentes y es un dolor que no cesa.

Gabino Cué Monteagudo tiene la responsabilidad estatal en los hechos por omisión y/o comisión, pero es imprescindible recordar que su llegada al poder fue arropada por quienes lo consideraban un hombre de izquierda y olvidaban su talante represor junto con Diódoro Carrasco Altamirano en La Guerra Contra Los Loxicha.

Los fríos números del recuento distan mucho del dolor, la rabia y la impotencia de quienes padecieron, antes, durante y después, en carne propia, directa o indirectamente la represión. Represión, un dolor que no cesa.

No, no es tiempo de mirar para otro lado y hacer como si no pasara nada, basta ya de normalizar la violencia contra los indígenas, los pobres y el pueblo de México.

Basta ya de impunidad y de premiar a los represores.

En esta Aldea Global, teniendo en cuenta los avances científicos y tecnológicos, todos nos conocemos. Sabemos a qué cacique, a qué político obedecen los policías, militares o grupos paramilitares, no importa el nombre que se pongan.

Otra cosa también queda clara, somos millones los que queremos ser felices y vivir en paz. Una paz con justicia y dignidad.

Es el momento de ser felices, es el momento de la justicia para el pueblo, es el momento del nosotros en cualquier parte del mundo y ese mundo también es Nochixtlán.

CARTA DE JUAN SOSA MALDONADO/defensor de derechos humanos, víctima de desaparición forzada y exiliado político