Con la instalación de parquímetros en el Centro Histórico, el cobro por el uso del suelo público en Oaxaca costará igual que en zonas exclusivas de la ciudad de México como Polanco y la Zona Rosa.

Y es que el gobierno municipal de Oaxaca revivió, 14 años después, una propuesta del PRI para instalar parquímetros en la ciudad con un costo de 8 pesos la hora.

COMIENZA LA POLÉMICA

Durante la última sesión de agosto de 2005, la mayoría priísta del cabildo de la ciudad de Oaxaca de Juárez otorgó a la empresa Operadora de Estacionamientos y Parquímetros S. A. de C. V. la concesión para instalar y operar parquímetros en el Centro Histórico de la capital del estado.

Según este contrato, estacionarse durante una hora en las calles de Oaxaca costaría siete pesos.

La propuesta alegaba que era necesario ante la afluencia vehicular. Cabe destacar que en 2005 circulaban 70 mil vehículos en la ciudad.

A más de 10 años de la polémica propuesta, el presidente del Movimiento Vial Ciudadano A.C., Armando Figueroa Colmenares, consideró que lo peor no es lo que costará a los oaxaqueños estacionarse, sino la agresión que representa el que varios parquímetros sean instalados junto a inmuebles históricos, como la Catedral.

Indicó que de concretarse esta propuesta lanzada ahora por el gobierno municipal actual de la ciudad de Oaxaca, presentará una denuncia ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la  Cultura (Unesco), organismo que incluso podría retirarle a Oaxaca la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

DAÑOS AL PATRIMONIO

La instalación de los parquímetros viola flagrantemente el Reglamento General de Aplicación del Plan Parcial de Conservación del Centro Histórico, cuyo artículo 52 relativo a las Prohibiciones, señala en su fracción VI: “Se prohíbe adosar (arrimar, acercar, aproximar, juntar, unir, apoyar), estructuras sobre inmuebles del Patrimonio Edificado, con cualquier fin, ya sea de interés público o privado”.

Por esta situación, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) recibió, en 2006, una solicitud de intervención urgente ante el daño ocasionado al patrimonio cultural de la ciudad de Oaxaca, por la colocación de los parquímetros. La queja fue presentada ante el director del Centro INAH-Oaxaca, Enrique Fernández Dávila.

Figueroa Colmenares aseguró que el INAH debió haber sido informado y consultado para que la colocación de los estacionómetros no dañara edificaciones catalogadas como “inmuebles patrimoniales del Centro Histórico”.

Así lo demostró la colocación de parquímetros a un costado de la Catedral, sobre la calle Valdivieso, y junto a la Capilla del Rosario, del templo del Carmen de Abajo o entre las calles Porfirio Díaz y Morelos, agregó.

Otro ejemplo fue el inmueble marcado con el número 215 de la calle Armenta y López, cuya fachada luce una placa que dice: ‘inmueble catalogado’; sin embargo, a unos cuantos pasos fue colocado otro aparato tipo alcancía.

¿MEDIDA NECESARIA?

Si bien esta medida pudiera ser necesaria ante la saturación vehicular de esta capital, donde circulan 500 mil vehículos diariamente, no cuenta con el consenso de la ciudadanía.

Y no está de acuerdo porque según cálculos, un ciudadano quien por su trabajo tenga necesidad de permanecer en el casco histórico de la ciudad durante ocho horas, tendría que desembolsar 8 pesos por hora por estacionar su automóvil o bicicleta en beneficio de una empresa particular.

Cabe mencionar que en la CDMX la tarifa autorizada para parquímetros es de $2.46 pesos por cada 15 minutos, de acuerdo al Código Fiscal 2019 de la Ciudad de México, y el pago mínimo es de $2.00 pesos.

Algunos ciudadanos oaxaqueños mencionan que no se puede comparar el nivel de ingresos de la Ciudad de México con el de Oaxaca.

LOS COSTOS

Para Figueroa Colmenares, quien durante el mes de enero de 2006 organizó una consulta ciudadana de oposición al proyecto, el cobro por el piso público costará lo mismo que en zonas exclusivas de la ciudad de México como Polanco, donde la tarifa autorizada para parquímetros es de $2.46 pesos por cada 15 minutos.

El abogado explica que hay un criterio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el sentido de que el Ayuntamiento de Oaxaca no tiene facultades para determinar o fijar la cuota para los parquímetros.

“Dicho de otra forma, no tiene facultad para instalar parquímetros. Debe ser el Congreso del Estado el que debió deliberar de cuánto es la cuota. Es por eso que, si la gente lo pide, el Movimiento Vial Ciudadano promoverá amparos colectivos. Por lo pronto, la defensa jurídica sigue su curso y espera lograr amparos de ciudadanos afectados ante la justicia federal».

«MEJOR QUE QUITEN A LOS AMBULANTES»

En su opinión, primero debe resolverse el problema que ocasionan cientos de puestos ambulantes que mantienen saturadas las banquetas y calles del centro -gracias a la connivencia de autoridades y líderes ambulantes pertenecientes al PRI- y después, tomando en cuenta la opinión de todos los sectores, acordar las mejores medidas para enfrentar los congestionamientos viales y las dobles filas.

Asimismo, se requiere garantizar una prestación eficiente del transporte urbano y otras opciones para evitar lo más posible el uso de vehículos para trasladarse.

PROVOCAN AL PUEBLO

En 2006, mediante una intensa campaña de difusión, la empresa Operadora de Estacionamientos y Parquímetros anunció que instalaría “estacionómetros” desde el Periférico, el Boulevard Vasconcelos, la calzada Niños Héroes, el Cerro del Fortín y el Instituto Tecnológico de Oaxaca.

Es decir, casi todo el trazo del Centro Histórico, según el decreto de Ciudad Patrimonio que data del año 1987.

 Pese a la inconformidad popular, la empresa instaló aparatos en un perímetro que va desde las calles de Aldama y Rayón; Fiallo y Reforma, hasta J. P. García y Avenida Morelos.

¿BENEFICIOS?

Los defensores de los parquímetros señalan que estos aparatos favorecen al comercio establecido y a los prestadores de servicios turísticos.

El problema es la falta de información hacia la ciudadanía, lo que ha originado protestas y ha llevado a las autoridades a repensar su plan.

El presidente municipal, Oswaldo García Jarquín, dijo que esta posibilidad de los parquímetros ha existido desde 2006; tan es así que la Ley de Ingresos de 2019 ya contemplaba el cobro de derecho de la vía pública, por lo que existe la posibilidad para que se abra el debate a partir de enero de 2020.

IMPACTO ECONÓMICO

Esta acción, sin embargo, ha pasado por alto un dato significativo, evalúa el Movimiento Vial Ciudadano: el impacto económico entre miles de hombres y mujeres que laboran en horarios corridos o cortados en el centro de la ciudad.

Por ejemplo, si un empleado permanece en su fuente de trabajo al menos ocho horas, tendría que desembolsar 64 pesos diariamente de lunes a viernes para dejar estacionado su vehículo; unos 320 pesos semanales y 1,280 pesos mensuales; es decir, casi la tercera parte de su sueldo si ganara tres mil pesos.

SOLUCIÓN A MEDIAS

Quienes están a favor aseguran que los problemas de doble fila y la multiplicación del tráfico serán solucionados por los parquímetros, toda vez que los vehículos que permanecen estacionados mucho tiempo ocupan más de la mitad de espacios disponibles y los parquímetros limitarían el tiempo máximo de permanencia en el mismo lugar.

“El costo por estacionarse nos hace más conscientes de permanecer sólo el tiempo que necesitamos”, afirman.

Señalan que con la eliminación de los vehículos estacionados y una mayor rotación de automóviles habrá más afluencia de clientes potenciales para el comercio del centro, y será más cómodo para los consumidores que evitaban hacer sus compras en esta zona, ya que actualmente prefieren los grandes centros comerciales en las afueras de la ciudad.

REPORTE ESPECIAL/SILVIA CHAVELA RIVAS