El “fisting” es una práctica sexual ruda, la cual consiste en la introducción parcial o total de la mano ya sea en la cavidad anal o vaginal, indicó el psicólogo del Consejo Estatal para la Prevención y Control del Sida (Coesida), Francisco Contreras Méndez.

Explicó que esta práctica, en un inicio se realizaba en mujeres heterosexuales y se ha hecho más común entre personas homosexuales, transexuales y bisexuales.

Contreras Méndez indicó que el riesgo a la infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), así como de alguna otra Infección de Transmisión Sexual (ITS) es bajo, esto debido a que no existe contacto directo entre fluidos altamente infecciosos, como el semen.

Sin embargo, detalló que el riesgo aumentaría en dado caso que durante esta práctica, la mano con la que se práctica, haya tenido contacto directo con el semen o algún otro fluido potencialmente infectante.

“Si bien, las personas no están tan expuestas a la infección por VIH, pueden llegar a tener heridas internas, o inclusive hemorragias tanto en la vagina, como en el ano, esto debido al rompimiento de los vasos sanguíneos causados por el movimiento. En el caso específico del ano, este puede llegar a voltear y quedar expuesto, lo cual necesitaría intervención quirúrgica”, puntualizó.

El también capacitador señaló que para realizar el fisting de manera segura, es necesario tener las uñas cortas, no utilizar anillos o algún accesorio que pueda rasgar la mucosa, así como del uso de guantes de latex o de nitrilo, y sobre todo, utilizar mucho lubricante a base de agua.

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